martes, 12 de octubre de 2010

Nuevas Hébridas

Vanuatu actualmente, y tan sólo desde hace treinta años república independiente, recibió el nombre colonial de Nuevas Hébridas previo al condominio británico-francés que desde principios del siglo diecinueve gobernó el llamado hoy en día archipiélago de la “Y” debido a su semejanza con tal letra.


El trayecto desde Nueva Caledonia hasta este bello archipiélago nos supuso un escaso día de navegación desde Noumea, capital del país Kanak, hasta Port Vila, capital de Vanuatu. Las razones por las que navegamos de capital a capital, y para quien no lo sepa, es porque no todos los puertos de cualquier país son entrada o salida del mismo. Aunque se trate de un país del tercer mundo, como muestran los resultados económicos, la burocracia de inmigración es tan densa como en cualquier otro lugar del planeta más desarrollado, y a bordo del barco se suben los departamentos de aduanas, bioseguridad, e inmigración para hacer los pertinentes papeleos.
Fue el navegante portugués Pedro Fernandez de Quirós quien en nombre de la corona española llegó en primer lugar a este archipiélago y quizás desde aquella época permanezcan los nombres de algunas de sus islas, como Pentecostés, Santa María o Espíritu Santo.

Pues sí, es aquí en este país donde todavía hoy en día se celebra el ritual N'gol, una ceremonia que pretende, tras los salvajes saltos atados de los pies desde estas altas y precarias plataformas, fertilizar la tierra con la plegaria a sus dioses para que las cosechas anuales del ñame sean buenas, ya que es la base de su alimentación.

Aquí tenéis más información, pues es para flipar

No obstante el francés Bouganville y más tarde James Cook, darían paso para que se asentaran sus congéneres y colonizaran aquella lejana tierra.
Hoy en día, con una economía de subsistencia, en la que agricultura y pesca son la base del comercio del país, no puede si no ver lo rápido que va el tren del desarrollo por delante de sus narices sin que apenas puedan libar sus néctares. Los cincuenta mil turistas anuales o los pingües beneficios de las compañías de telecomunicaciones no representan grandes beneficios para el país que recibe de las divisas de sus emigrados una gran parte del dinero que circula en él.

Una imagen de Port Vila, puerto de entrada al país, donde un discreto turismo ya casi no suscita el interés de los locales, pero al que tratan con alegría y respeto. Deberíamos aprender del tercer mundo.
El mercado de la ciudad, abierto venticuatro horas siete días a la semana, en donde aunque no hay gran variedad de productos sorprende la calidad de los mismos
Tomates, cómo no, ñame, cocos, plátanos, madera de sándalo y tubérculos y frutas a los que no puedo poner nombre, inundan estos puestos de gente humilde que duerme en el suelo mientras se encuentran en la ciudad para vender sus productos. Siempre incomoda el no tener que gastar dinero más que en un solo puesto, pues ganas tienen todos

Un país con grandes contrastes, donde se dice que aún puede ser que se practique el canibalismo y en donde se hablan hasta ciento treinta lenguas locales diferentes, y en donde el francés, inglés y bislama son los idiomas oficiales. Volcanes activos y donde han pasado en menos de cien años de la edad de piedra a la era espacial
En Puerto Vila, una pequeña capital, se concentra la mayor parte de la población, de la que destaca un importante número de blancos de ambas comunidades, francesa e inglesa.
Algo que habréis visto todos los que viajáis a cualquier parte del planeta es que no importa lo perdido que se encuentre el lugar en el que estéis, que siempre habrá cajeros automáticos y cobertura de móvil. Sí, en casi cada isla de este gran archipiélago (y de todos los que llevamos navegados) hay antenas que garantizan la cobertura de la telefonía móvil (por cierto muchíiiisimo más barata que todas las compañías timofónicas españolas) y choca enormemente constatar que a pesar de que los nativos no tienen trabajo o recursos para subsistir, mantienen una esperanza en él envidiable, una sonrisa en el rostro y un teléfono en la mano. Uno se pregunta que qué les hemos hecho, alimentando su ansia del becerro de oro. Pobrecitos, si supieran lo bien que están!
Contrasta igualmente un discreto pero elevado número de resorts en islas y lugares alejados y magníficos dirigido por inversiones extranjeras y enfocado a un turismo australiano, japonés, kiwi o americano que puebla de almas blancas lugares remotos. Bueno, lo cierto es que en todo el Pacífico se ve lo mismo, resorts tan descontextualizados que ya ni nos sorprenden.

De nuevo nos vemos rodeados de un paisaje que nos resulta ya casi monótono, islas frondosas, aguas quietas, fondeos tranquilos, lugares hermosos. Pero no por monótono me resulta menos hermoso. Soy consciente de su belleza y me inundo con ella. A pesar de que mis malos momentos han sido muy malos.
Agua quieta que lame las orillas. Es siempre un buen lugar donde apaciguar el fuego interno

Y aunque no quiera, la belleza y paz del lugar te visita dejándote una impronta dificil de evitar

Nuestra navegación por el archipiélago vuelve a ser exprés. A pesar de sus ochenta islas, frondosas y con una biodiversidad increíble, visitamos pocos lugares y permanecemos poco tiempo en el país. Apenas dos semanas que pasa la familia de nuestro amado benefactor y jefe a bordo es el tiempo que tenemos para conocer tímidamente este país. Bueno, se podría decir que estando el paludismo presente en el país, y siendo muchas las especies animales terrestres y acuáticas que suponen un serio peligro para el hombre, quizás sean los factores que le pesaron al jefe para permanecer poquito tiempo aquí.

Pescadores locales en família se acercan constantemente al este gran barco para ofrecer sus capturas. No sé lo que se les pasará por la cabeza al ver tamaña diferencia entre sus embarcación y la nuestra. Nos ganamos ambos la vida con ella. Qué contraste!

El Kava de este país, como recuerdo antropológico-social, ha de consumirse con moderación, pues es más fuerte que en ningún otro lugar en el pacífico, ya que se elabora a partir de la raiz verde de otra variedad de la planta de la pimienta, y contiene más propiedades narcóticas.
Los contactos breves pero intensos con los locales me dejan un inquietante deseo de querer conocer más y permanecer más tiempo con ellos. Pero me debo a un trabajo, un programa y un ritmo que yo no decido. Quizás cualquier excusa en el futuro me sirva para poder repetir y bucear en estas almas pías las respuestas que no me da mi tierra.


Y como protagonismo lo deseamos en el fondo todos, Marc, nuestro cocinero, lo tuvo durante una noche entera, pues se perdió la tarde anterior dando un paseo en una isla desierta y nos llegó de esta guisa a la mañana siguiente tras ser rescatado muy lejos del barco y habiendo hecho perder el sueño de media noche a la tripulación mientras le buscábamos dificultosamente sin resultado. Menos mal que nos da bien de comer, que si no se iba a quedar allí. Imaginad, una noche sin cocinero en un barco cinco estrellas!

Con frecuencia nos llegaban niños en estos rústicos praos para ver el barco de cerca, y a quienes atendíamos siempre con una ilusión casi mayor que la de ellos al verse obsequiados con caramelos o refrescos. Qué diferencia con los nuestros, sus risas suenan diferentes.

En una pequeña isla una serie de nativos nos ofreció (bueno sólo a los jefes) unos bailes y cánticos tradicionales a cambio de un dinerito, que les pareció un abuso por lo que fue. Trescientos euros al cambio por bailar con estas pintas. Bueno, también el necesario permiso de permanecer en sus aguas. Ellos no tienen la culpa, les hemos enseñado a mercantilizar lo que poseemos, sean propiedades o no.
De todos modos, quién se ataviaría de este modo y por cuánto? Si es que nos quejamos por vicio.

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